Se suele decir que Raúl Prebisch, primer Secretario General de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), renunció en los últimos años de su vida al planteamiento central de la sustitución de importaciones, como modelo de desarrollo para América Latina. Sin embargo, otra es la realidad histórica.
Sustentamos lo precedente basándonos en la postrera intervención del célebre economista realizada en el vigésimo primer periodo de sesiones de la CEPAL (México, 24 de abril de 1986) en donde desarrolló la posición de "No dedicarse exclusivamente ni a la sustentación de importaciones, ni a las exportaciones, sino a combinar ambas cosas".
Renovar el pensamiento. Pocos días antes de morir, a los 85 años de edad, Prebisch, demostrando gran lucidez y extraordinaria capacidad de cambio, señaló que en América Latina y el Caribe "se impone en forma ineludible la renovación del pensamiento", agregando, con admirable coraje intelectual, que "Nadie tiene hoy la verdad revelada, señores, ni en el norte ni en el sur. Ambos tenemos atisbos de verdad, hemos hecho análisis, algunos de los cuales son promisorios, pero no podemos aceptar como verdad revelada lo que se piensa en el norte."
¡Qué gran lección la de Prebisch! Mientras hoy muchos tecnócratas y gobernantes asumen acríticamente los dogmas neoliberales, sin quitarle ni ponerle una jota, el maestro argentino demostró más frescura intelectual y más independencia de espíritu que todos ellos juntos.
El ajuste y la deuda. Estos son otros temas que Prebisch trató en su densa y vibrante intervención, señalando con claridad que "el ajuste para frenar la inflación recae sobre los elementos más débiles del sistema, que son obligados a retroceder en lo que hubieran avanzado para hacer frente a los gastos del Estado que no han podido reducirse y al consumo privilegiado de los estratos favorecidos. He aquí el elemento de desigualdad social, de inequidad, que se debe, en última instancia, a la forma de funcionamiento del sistema".
En cuanto al problema de la deuda, dijo que desde el principio la CEPAL discrepó con el FMI, organismo que siempre recomendó políticas de ajuste externo, las mismas que inevitablemente recaían sobre los elementos más débiles del sistema: "Si hay desequilibrio en el balance de pagos, se recomienda afrontarlo con la contracción de la economía, hasta que la relación entre importaciones y exportaciones recupere su equilibrio. En la CEPAL hemos impugnado sistemáticamente esta forma perversa de restablecer el equilibrio externo. Forma que, sin embargo, ha vuelto a aparecer en el problema de la deuda. ¿Qué significa esto? Que el ajuste recae otra vez sobre los elementos más débiles del sistema internacional que son nuestros países?. Hay en esto una asimetría inaceptable. Mientras los banqueros comerciales internacionales han seguido disfrutando de cuantiosas ganancias, el ajuste tiene que ser soportado por los eslabones más débiles".
Más allá de la vigencia de su propuesta para el actual periodo, que sí la tiene, la gran lección de Raúl Prebisch es una invitación a la libertad de pensamiento, a romper con el colonialismo mental y con todo dogma que intente sepultar nuestra insobornable capacidad creativa, humana condición que nos distingue de la pura animalidad.
Sustentamos lo precedente basándonos en la postrera intervención del célebre economista realizada en el vigésimo primer periodo de sesiones de la CEPAL (México, 24 de abril de 1986) en donde desarrolló la posición de "No dedicarse exclusivamente ni a la sustentación de importaciones, ni a las exportaciones, sino a combinar ambas cosas".
Renovar el pensamiento. Pocos días antes de morir, a los 85 años de edad, Prebisch, demostrando gran lucidez y extraordinaria capacidad de cambio, señaló que en América Latina y el Caribe "se impone en forma ineludible la renovación del pensamiento", agregando, con admirable coraje intelectual, que "Nadie tiene hoy la verdad revelada, señores, ni en el norte ni en el sur. Ambos tenemos atisbos de verdad, hemos hecho análisis, algunos de los cuales son promisorios, pero no podemos aceptar como verdad revelada lo que se piensa en el norte."
¡Qué gran lección la de Prebisch! Mientras hoy muchos tecnócratas y gobernantes asumen acríticamente los dogmas neoliberales, sin quitarle ni ponerle una jota, el maestro argentino demostró más frescura intelectual y más independencia de espíritu que todos ellos juntos.
El ajuste y la deuda. Estos son otros temas que Prebisch trató en su densa y vibrante intervención, señalando con claridad que "el ajuste para frenar la inflación recae sobre los elementos más débiles del sistema, que son obligados a retroceder en lo que hubieran avanzado para hacer frente a los gastos del Estado que no han podido reducirse y al consumo privilegiado de los estratos favorecidos. He aquí el elemento de desigualdad social, de inequidad, que se debe, en última instancia, a la forma de funcionamiento del sistema".
En cuanto al problema de la deuda, dijo que desde el principio la CEPAL discrepó con el FMI, organismo que siempre recomendó políticas de ajuste externo, las mismas que inevitablemente recaían sobre los elementos más débiles del sistema: "Si hay desequilibrio en el balance de pagos, se recomienda afrontarlo con la contracción de la economía, hasta que la relación entre importaciones y exportaciones recupere su equilibrio. En la CEPAL hemos impugnado sistemáticamente esta forma perversa de restablecer el equilibrio externo. Forma que, sin embargo, ha vuelto a aparecer en el problema de la deuda. ¿Qué significa esto? Que el ajuste recae otra vez sobre los elementos más débiles del sistema internacional que son nuestros países?. Hay en esto una asimetría inaceptable. Mientras los banqueros comerciales internacionales han seguido disfrutando de cuantiosas ganancias, el ajuste tiene que ser soportado por los eslabones más débiles".
Más allá de la vigencia de su propuesta para el actual periodo, que sí la tiene, la gran lección de Raúl Prebisch es una invitación a la libertad de pensamiento, a romper con el colonialismo mental y con todo dogma que intente sepultar nuestra insobornable capacidad creativa, humana condición que nos distingue de la pura animalidad.
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